
Un día como hoy, el 22 de junio de 1932, un fuerte sismo ocurrido frente a las costas de Colima y Jalisco generó el tsunami más destructivo documentado en la historia reciente del occidente de México. El terremoto, con una magnitud de momento de Mw 7.7, ocurrió alrededor de las 07:00 h y produjo olas que alcanzaron alturas superiores a los 10 metros en Cuyutlán.
Las olas penetraron hasta 1 km tierra adentro, destruyendo gran parte del poblado, hoteles, viviendas e infraestructura ferroviaria. Se estima que entre 75 y 100 personas perdieron la vida, convirtiéndose en uno de los eventos de tsunami con mayores afectaciones registradas en la costa de Colima.
Este evento formó parte de la extraordinaria secuencia sísmica de junio de 1932 en el occidente de México, integrada por tres grandes terremotos ocurridos los días 3 de junio (Mw 8.2), 18 de junio (Mw 7.8 ) y 22 de junio (Mw 7.7). Aunque fue el de menor magnitud de la secuencia, el sismo del 22 de junio generó el tsunami más severo registrado durante este periodo.
La memoria histórica de estos fenómenos nos recuerda que las costas del Pacífico mexicano están expuestas no solo a la amenaza sísmica, sino también a la ocurrencia de tsunamis. Conocer nuestra historia fortalece la cultura de prevención y la reducción del riesgo.
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